La familia

El don de Dios

La familia es el núcleo de la Iglesia. Es la unión de familias lo que hace que la Iglesia sea más amplia. Además, considerando la población de familias hispanas en los Estados Unidos, que hasta el 2020 era 62.1 millones de personas, la Iglesia debe prestar atención y encontrar formas de evangelizar a estas familias. Según el Centro de Investigación Pew, estas estadísticas muestran lo siguiente: “La población hispana/latina de EE. UU. creció de un 13% en el año 2000 a un 19% en 2020”.

Estas estadísticas nos muestran cómo la comunidad y familias hispanas van creciendo y, ante esta realidad, la Iglesia católica tiene que responder cómo evangelizar a las nuevas generaciones. Es muy importante la influencia familiar en todas nuestras decisiones, especialmente en la transmisión de la fe, costumbres y tradiciones. Por lo tanto, la familia en general es muy importante para ir formando nuestro “santuario doméstico de la Iglesia” como lo llamaron los padres conciliares en el Vaticano II, en el Decreto Apostolicam Actuositatem (n. 11).

Es en el seno familiar es donde, por primera vez, nos hablan de Dios. El Papa Francisco, en el encuentro con los jóvenes en Río de Janeiro en 2014, al referirse a la familia, dijo: “¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!” Por esta razón, tenemos que saber acompañar a las familias para que en ella se fortalezca, madure, crezca y se difunda la fe como el grano de mostaza (Mc 4, 30-32).

La exhortación apostólica Amoris Laetitia nos habla sobre la importancia de la familia en todas sus dimensiones. El Papa percibe la realidad por la que están atravesando las familias y menciona que las familias están en crisis.

Lamenta el descenso de la natalidad en Europa (n. 42), reconoce que muchos jóvenes no están interesados en casarse (n. 40), y se ve perturbado por el hecho de que las condiciones económicas hacen que muchos padres tengan que conseguir dos trabajos, dejando solos a sus hijos (n. 44).

Otro aspecto por destacar en esta exhortación apostólica es el diálogo en la familia y el respeto, para que así podamos mostrar el rostro amoroso de Dios y evitar la violencia familiar porque: “La violencia intrafamiliar es escuela de resentimiento y odio en las relaciones humanas básicas” (n. 51). Con todo esto, nos está invitando “acompañar con misericordia y paciencia las etapas posibles de crecimiento de las personas que se van construyendo día a día” (n. 308).

El Papa nos desafía a cuidar más profundamente la unidad familiar para que en la familia se formen cristianos comprometidos en construir el reino de Dios con su ejemplo y testimonio de vida. Quiero terminar esta reflexión con una frase del Papa Francisco a las familias. Dice, “En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús” (Carta del 2 de febrero 2014 del Papa a las familias).


La hermana Guadalupe Flores, OLVM, es la coordinadora de Formación de Fe de Adultos para la oficina del Ministerio Hispano. Envíele un correo electrónico a gflores@charlestondiocese.org.