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 | Por Michelle DiFranco

Un recuerdo de nuestra Santísima Madre por el mes de mayo

Cada vez que huelo romero fresco, recuerdo el día en el que mi esposo me entregó un manojo de ramitas de su jardín recién plantado en nuestra primera casa. Solo habíamos estado casados unos meses, y fue la primera vez que supe de esta hierba que nunca antes había tocado o cocinado. Instantáneamente me enamoré del aroma a madera.

Curiosamente, el romero es un símbolo universal del recuerdo, que se remonta a la antigua Grecia. ¡Quizás por eso no sea de extrañar que mi memoria olfativa se active cada vez que cocino con esta gloriosa hierba!

El romero es un arbusto que tiene hojas, durante todo el año, las cuales se asemejan a las agujas del pino, pero por su color azul verdoso y flores azules pertenece a la familia de la menta. A lo largo de la historia ha sido utilizado para una variedad de cosas. Los primeros eruditos griegos lo usaban en la cabeza para estimular la memoria durante los exámenes. En cuanto a sus propiedades medicinales, ha sido empleado para aumentar la circulación, ayudar en la digestión y estimular el sistema inmunológico, entre otras cosas.

Remontándonos a la Edad Media, era símbolo de fidelidad, amor y recuerdo. Durante una ceremonia de boda, la novia usaba un tocado de romero. También el novio, y hasta los invitados, usaban una ramita. En las ceremonias fúnebres de muchos países europeos, los dolientes lo arrojaban a las tumbas para mantener vivo el recuerdo de los fallecidos.

Muchos de estos temas se mencionan en la literatura. William Shakespeare se refiere a él en muchas de sus obras. De manera más notable en Hamlet, cuando Ofelia dice: “Hay romero, eso es para el recuerdo. Te lo ruego, amor, recuerda”.

Lo más significativo es que este arbusto de hoja perenne es originario de Tierra Santa y está asociado con la Santísima Madre. Se dice que cuando la Sagrada Familia escapó a Egipto, María colocó su manto azul sobre un arbusto de romero con flores blancas mientras descansaba, entonces las flores se volvieron azules. Esto se relaciona con la antigua tradición de plantar un jardín de María, cultivando romero, además de otras hierbas y flores marianas.

Hoy en día, los chefs de todo el mundo adoran el romero y lo utilizan para dar sabor a innumerables platos salados. Incluso los postres y cócteles artesanales con infusión de romero han captado la atención dentro del mundo culinario. Definitivamente, es una de mis hierbas favoritas y la uso en muchas de mis propias recetas, algunas de las cuales he compartido en esta revista.

A medida que pasan los días del mes de mayo, recordamos a la Santísima Madre. ¡Mayo es su mes! Para los que cuidamos jardines, debemos recordarla cuando respiramos el dulce aroma de esta hierba, mientras se planta. Y para los que no tenemos uno, podemos disfrutarlo de otras formas. ¡Que el spritzer que comparto a continuación sea un complemento refrescante para un brillante día de primavera y un recuerdo de Nuestra Señora!

Spritzer de romero y pomelo

  • 1 taza de agua
  • 1 taza de azúcar
  • 3-4 ramitas de romero (picado)
  • Zumo de pomelo rosado (100% zumo, no concentrado)
  • Club soda

Para el almíbar con infusión de romero, hierva el agua con azúcar en una cacerola pequeña. Revuelva a fuego medio alto hasta que el azúcar se disuelva por completo. Eche las ramitas de romero y coloque la tapa en la sartén. Deje reposar durante aproximadamente una hora o hasta que se enfríe. Con un colador, cuele el almíbar en un recipiente de almacenamiento hermético. Guarde en el refrigerador hasta que se enfríe.

Llene cada vaso con un tercio de jugo de toronja. Agregue hielo, 2-3 cucharadas del almíbar y revuelva. Rematar con agua carbonatada, también lo puede decorar con una rodaja de pomelo y una ramita de romero.

El almíbar sobrante se puede almacenar en el refrigerador durante 2-3 semanas.