| Por Hna. Guadalupe Flores

Entrando en el misterio del Triduo Pascual

El Triduo Pascual abarca los tres días de la Semana Santa: Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo o Sábado de gloria. Al referirse al Triduo Pascual, el Papa Francisco dijo: “Son los más importantes de la liturgia de la Iglesia”.

De la misma manera, San Juan Pablo II dijo: “El Triduo pascual, que nos hará revivir el acontecimiento central de nuestra salvación. Serán días de oración y meditación más intensas, en los que reflexionaremos, con la ayuda de los sugestivos ritos de la Semana Santa, en la pasión, en la muerte y en la resurrección de Cristo”.

En estos tres días tan importantes, se conmemora y se vive la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

El Jueves Santo

Es el primer día del Triduo Pascual, donde se celebra la Última Cena; en ese momento se instituyeron la Eucaristía, el sacerdocio y el mandamiento del amor, especialmente con el ejemplo que Jesús nos dio con el lavatorio de los pies cuando dijo: “Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros” (Jn 13, 15).

En este día, también recordamos la pasión de Jesús, donde él sufrió la agonía, la oración en el huerto de Getsemaní, la traición de uno de sus discípulos, Judas, y su arresto. Este día se realizan monumentos, donde se reserva la hostia consagrada y la comunidad entera acompaña al señor en oración de contemplación y, sobre todo, reflexión. Este monumento se realiza después de la Misa de la Última Cena, con el objetivo de acompañarlo en la soledad del huerto; es decir, acompañar comunitariamente a Jesucristo hasta la medianoche o hasta la madrugada.

El Viernes Santo

Es el segundo día del Triduo Pascual, cuando Jesús muere en la cruz. Es un día de tristeza y duelo; en el que Cristo se sacrificó para salvarnos del pecado y darnos vida eterna. Jesús nos amó hasta dar su vida por nosotros sin que lo mereciéramos. El sigue amándonos en cada Eucaristía que se celebra. En este día, no se celebra ninguna Eucaristía en ninguna iglesia católica del mundo. En cambio, se reza el Vía Crucis, en el que acompañamos a Jesús a través de 14 estaciones en esos momentos de dolor. En esta procesión, nos quedamos con Jesús en sus últimas horas, mientras recorre el camino que debe tomar hasta el Calvario.

A las tres de la tarde, se realiza la adoración de la cruz; en ese momento, recordamos la muerte del Señor y meditamos en los últimos siete dichos que pronunció Jesús en la cruz. Sus palabras fueron de perdón y esperanza, y de entrega a la voluntad de Dios Padre.

El Sábado Santo

El tercer día del triduo Pascual es un día de silencio y reflexión. En él meditamos que Jesús está sepultado y que descendió a los infiernos. Asimismo, conmemoramos la soledad de María Santísima. Como leímos anteriormente este día, no se celebra la Eucaristía, se deja el sagrario abierto y vacío, y no se administra ningún sacramento, excepto el de la unción de los enfermos y la confesión.

El Sábado Santo termina con la Vigilia Pascual, que significa “una noche en vela”. Es en este momento en el que celebramos la resurrección de Jesús cuando se evoca este pasaje bíblico en el que un grupo de mujeres llega al sepulcro para terminar de embalsamarlo, pero no encuentran su cuerpo.

Luego aparece un ángel: “No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Miren el lugar donde lo habían puesto. Vayan ahora a decir a sus discípulos” (Mc 16, 6-7).

De la misma manera, este día antes de la medianoche, la iglesia entera realiza estos hechos importantes que son:

  1. Bendición del fuego: mientras la iglesia permanece a oscuras, se canta el pregón pascual y el sacerdote enciende una llama con la que encenderá el cirio pascual. Después de bendecirlo, él lo lleva en procesión por la iglesia.
  2. Liturgia de la palabra: en la que se leen siete historias del Antiguo Testamento que hacen referencia a la salvación de su pueblo por parte de Dios, también se leen salmos del Nuevo Testamento y diversos cánticos.
  3. Liturgia del bautismo: cuando se bendice el agua y se realiza el bautismo de los nuevos cristianos, llamados catecúmenos.
  4. Liturgia de la Eucaristía: cuando ocurre el momento más importante de esta celebración porque se recibe el cuerpo y la sangre de Cristo y la bendición con agua.

Este día no es sólo un día de reflexión; al contrario, es un día de esperanza porque esperamos la resurrección de Jesús, la luz que ilumina nuestro caminar.

El Triduo Pascual es el tiempo en que los cristianos conmemoramos la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Es el momento más importante de la Semana Santa y del año litúrgico. Todos debemos tener una conversión sincera y un profundo arrepentimiento de nuestros pecados para vivir en paz y agradecer a Cristo Jesús por salvarnos mediante su sacrificio.


La hermana Guadalupe Flores, OLVM, es la coordinadora de Formación de Fe de Adultos para la oficina del Ministerio Hispano. Envíele un correo electrónico a gflores@charlestondiocese.org.