| Por Hna. Guadalupe Flores

Una breve mirada al nuevo Directorio General para la Catequesis

Existen documentos dentro de nuestra Iglesia Católica que son importantes para preservar nuestra fe y doctrina a través del tiempo. Uno de los últimos documentos que aprobó el Papa Francisco fue el Directorio General para la Catequesis, presentado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. Este año, como diócesis, nos enfocaremos en el año de la catequesis, un momento perfecto para reflexionar sobre los puntos sobresalientes de este nuevo directorio.

Historia

Después del Concilio Vaticano II, ha habido tres directorios generales para la catequesis que nos han guiado a profundizar nuestra fe:

  • El primer directorio se promulgó en 1971 por petición del Concilio Vaticano II para renovar la catequesis, teniendo como referencia la enseñanza conciliar.
  • El segundo directorio se elaboró en 1997 durante el pontificado de San Juan Pablo II. Aprovechó puntos de la exhortación apostólica Catechesi Tradendae, que afirma la importancia de la catequesis para adultos, de la evangelización y de la inculturación de la fe, y tuvo como referencia el Catecismo de la Iglesia Católica.
  • El tercer directorio se elaboró casi 50 años después del primero, redactado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización durante el pontificado del Papa Francisco, el 23 de marzo de 2020.

Estructura

El nuevo directorio está dividido en 12 capítulos agrupados en tres partes:

  • “La Catequesis en la misión evangelizadora de la Iglesia”. Trata sobre la relación entre catequesis y evangelización como mandato misionero, es decir, la responsabilidad de la Iglesia de salir y compartir la buena nueva de Jesucristo.
  • “El proceso de la Catequesis”. Analiza la manera en que se transmite la fe, los temas y entornos de la catequesis. Nos hace ver las diferentes realidades en las que se imparte la catequesis, para que todos tengan la oportunidad de conocer y tener una relación más cercana con Dios. Como Jesús, quien “se presentó ante ellos como el único maestro y, al mismo tiempo, como un amigo paciente y fiel”.
  • “La Catequesis en las Iglesias particulares”. Habla sobre los retos específicos que se presentan en las iglesias locales.

Temas

El propósito de este nuevo directorio es relacionar con mayor nitidez la catequesis con la evangelización. Los puntos más resaltantes son:

  1. Una catequesis ante una nueva realidad. En un mundo siempre cambiante y consumista, no podemos ignorar esta realidad compleja, “marcada por contradicciones, pero al mismo tiempo, por anhelos de paz y justicia” (n. 319). Los catequistas están llamados a brindar formación y un acompañamiento profético e innovador. “La catequesis se encarna verdaderamente en las múltiples situaciones y el Evangelio ilumina la vida de todos” (n. 325).

  2. Una catequesis para la nueva evangelización. Este directorio establece que “la catequesis es parte de la dinámica de la evangelización” (n. 5) y debe “despertar procesos espirituales en la vida de las personas” (n. 43). La catequesis tiene que estar en “salida misionera y prepara la misión” (n. 50), ayudar en “las obras de misericordia espiritual” (n. 52) y adoptar un estilo de diálogo (n. 54).

  3. Una catequesis kerigmática. Debe ser un proceso de formación en la fe, relacionado con la evangelización, en el que sobresalga el kerigma. No se centra en un solo anuncio, sino que forma parte de toda la catequesis porque “contribuye a generar la fe misma” (n. 57). “El centro de la catequesis está en el encuentro vivo con Cristo” (n. 75). El kerigma es el centro de tal manera “que sea una profundización del kerigma que se va encarnando cada vez más y mejor” (n. 57).

  4. Una catequesis con visión misionera. Debe conducirnos a la misión de la Iglesia, no limitarse a impartir sacramentos, sino a conducirnos a la misión que nos “inicia a la vida cristiana” (n. 65). El catequista se caracteriza por tener una “espiritualidad misionera, entendida como un encuentro con los demás, un compromiso en el mundo y una pasión por la evangelización” (n. 135).

  5. Una catequesis de formación integral. Nos conduce a “un encuentro con Cristo que involucra a la persona en su totalidad: corazón, mente y sentidos” (n. 76). Esta formación incluye todas las dimensiones de la persona e implica: la liturgia, la oración, la doctrina y el medio ambiente.

  6. Una catequesis que se nutre de otras fuentes. Además de la Palabra de Dios, la Tradición, el magisterio y la liturgia, este nuevo directorio incluye, como nuevas fuentes, el testimonio de los mártires y santos, la teología, la cultura cristiana y la belleza (n. 90-109).

  7. Una catequesis con importancia en el acompañamiento. Nos enseña a caminar como compañero, amigo y hermano. El catequista está llamado a escuchar, colaborar, dialogar, guiar, respetar y ser solidario. El catequista es: “testigo de la fe y custodio de la memoria de Dios, maestro, mistagogo, acompañante y educador, es decir, un experto en el arte del acompañamiento” (n. 113).

  8. Una catequesis que enseña la misericordia. “Practicar la misericordia es una verdadera catequesis” y un auténtico testimonio. “La catequesis se convierte en una oportunidad para la obra de misericordia… es el corazón de la Revelación, también será la condición del anuncio y el estilo de su pedagogía” (n. 52).

  9. Una catequesis que asimila y crea experiencia. Ayuda a los creyentes a profundizar su fe. “Es preciso reconocer que la experiencia es el lugar donde Dios nos habla. Dios actúa y se revela en la vida cotidiana, en la historia y en la realidad de cada persona. La catequesis debe valorar la experiencia humana para acceder a la verdad de la Revelación” (n. 200).

El nuevo directorio de catequesis nos plantea nuevos retos para la evangelización. Su historia, estructura y puntos sobresalientes son solo algunas aportaciones para despertar el interés de los catequistas y animarles a profundizar y a leer este directorio. 

El Papa Francisco afirmó que concibe la catequesis como “un proceso vivo de discipulado que transforma vidas, centrado en la misericordia y en el anuncio kerigmático de un Jesús cercano, y que debe ser encarnado por el catequista que sea verdadero misionero de la fe”.


La hermana Guadalupe Flores, OLVM, es la coordinadora de Formación de Fe de Adultos para la oficina del Ministerio Hispano. Envíele un correo electrónico a gflores@charlestondiocese.org.