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 | Por Mary-Rose Verret

Prepararse para el matrimonio acompañados por buenos mentores

 

A veces la gente me pregunta: “¿Cuál es la única cosa que te hubiera gustado aprender en la preparación para el matrimonio?” La realidad es que ‘aprender una sola cosa’ no es, en absoluto, la manera en que funciona la preparación matrimonial.

Ningún retiro, curso o libro puede prepararnos para todas las alegrías y desafíos que nos esperan. Cuando nos preparábamos para el matrimonio, lo sabíamos; pero no sabíamos adónde acudir en busca de sabiduría.

Para cuando mi esposo Ryan y yo nos casamos, ya habíamos visto bastantes problemas matrimoniales entre amigos y familiares. Sabíamos que el matrimonio no era fácil, pero también conocíamos a muchas parejas hermosas que renovaban su “sí” cada día. Dios nos rodeó de testigos maravillosos de su amor en el sacramento del matrimonio.

Así que, volviendo a la pregunta inicial: el mayor regalo que puede ofrecer la preparación matrimonial no es tener todas las respuestas. Es saber a quién acudir cuando la vida plantea nuevas preguntas, oportunidades y desafíos. Nos tomó tiempo, pero mi esposo y yo finalmente comprendimos que no necesitábamos tenerlo todo resuelto.

En los primeros años de nuestro matrimonio, cuando teníamos niños pequeños y bebés, nos considerábamos afortunados si lográbamos entablar una conversación rápida con algún otro padre en el parque. A medida que los niños fueron creciendo, empezamos a darnos cuenta de que necesitábamos otro tipo de sabiduría. Por suerte, recibimos un gran regalo cuando encontramos a una pareja que estaba más avanzada en su camino de crianza y en quienes podíamos confiar para recibir consejos prudentes. Las parejas que han aprendido a perdonar después de haber sido heridas, que han permanecido fieles en tiempos de incertidumbre y que han sabido navegar decisiones de crianza tienen una gran sabiduría que compartir.

Después de acompañar a miles de parejas de novios y matrimonios durante los últimos quince años, Ryan y yo hemos llegado a estar convencidos de una verdad sencilla: los matrimonios crecen mejor en compañía de parejas experimentadas. Esta es una de las razones por las que fundamos Witness to Love. Queríamos que las parejas comprometidas comenzaran su vida matrimonial con relaciones de confianza en las que pudieran apoyarse durante muchos años. Una y otra vez, hemos visto cómo esas amistades se convierten en uno de los mayores regalos que las parejas reciben —no solo antes de la boda, sino mucho después.

Si estás preparándote para el matrimonio, tómate un tiempo para pensar en las parejas casadas, sabias y de confianza, que forman parte de tu vida. Si no te viene nadie a la mente, pídele al Señor que las ponga en tu camino. Búscalas. Invítalas a cenar. Pregúntales cómo han afrontado el conflicto, la desilusión, la oración y el perdón. La mayoría de las parejas sabias se sienten honradas de compartir lo que Dios les ha enseñado.

Quizá esa sea la mayor lección que la preparación matrimonial puede enseñarnos: no que tendremos todas las respuestas antes de la boda, sino que nunca estuvimos destinados a buscarlas solos.

Si puedes pasar tiempo de calidad con esposos y esposas fieles que viven su vocación con humildad, alegría y perseverancia, descubrirás que el matrimonio es una vocación que se despliega a lo largo de toda la vida, y que nunca dejamos de crecer en ella. 
 


Mary-Rose Verret, junto con su esposo, Ryan, cofundó Witness to Love, un apostolado católico matrimonial de alcance global dedicado a renovar la formación para el sacramento del matrimonio. Viven en Luisiana con sus seis hijos y, juntos, sirven como consultores del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida del Vaticano.

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