| Por Obispo Jacques Fabre-Jeune, CS

Via Fidelis: Año de la Catequesis - Entender la Fe

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Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo,

En nuestro segundo año de Via Fidelis, el Año de la Catequesis, nos centramos en refrescar nuestro conocimiento de la fe como familia diocesana, lo cual también aclarará nuestra misión compartida.

A menudo, como miembros de la Iglesia, podemos experimentar confusión respecto de la doctrina. También es evidente que muchos en nuestras parroquias desconocen las enseñanzas de la Iglesia o consideran las verdades de nuestra fe como simples sugerencias. Como cristianos católicos, sabemos que Dios ha revelado todo lo necesario para nuestra salvación a través de la Iglesia y nuestra fe compartida. En palabras del Catecismo de la Iglesia Católica: “Obedecer (ob-audire) en la fe es someterse libremente a la palabra escuchada, porque su verdad está garantizada por Dios, la Verdad misma” (144).

Hoy en día, es fácil dejarnos llevar por las tendencias morales, políticas y culturales de nuestro tiempo. El error humano no es exclusivo de nuestra época, pero sería negligente no decir que el cristianismo es visto como restrictivo por el mundo secular, cuando lo cierto es lo contrario. Como dice el Catecismo: “En la medida en que el hombre hace más el bien, se va haciendo también más libre. No hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y de la justicia” (1733).

La Iglesia Católica es la institución más antigua del mundo y, desde hace más de 2.000 años, continúa exponiendo sus enseñanzas, iluminada por la sagrada Escritura, la sagrada Tradición, los padres de la Iglesia, el sacerdocio vivo y la constancia de los laicos, y también aprendiendo de sus errores humanos.

Especialmente en la historia reciente, el cristianismo ha sido a menudo relegado a un mero símbolo cultural en la sociedad. Esto demuestra una comprensión insuficiente de nuestra fe. Generaciones de santos han presenciado el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesús y han expuesto los grandes misterios de la encarnación. Muchos mártires dieron su vida heroicamente antes de abandonar o tergiversar las posturas de la Iglesia Católica. Estamos llamados a compartir el mismo celo y amor ardiente por todos los fieles de Cristo.

Creciendo en comprensión

Al continuar con el tema del Año de la Evangelización de 2025, invito a los fieles a hacer un esfuerzo concertado para crecer mediante el estudio y la meditación de las Escrituras, los escritos de los padres de la Iglesia, el Catecismo y la liturgia de la Iglesia Católica. Desde que comenzamos Via Fidelis, ha habido un aumento de personas que se ponen en contacto con nuestras parroquias para aprender más sobre Cristo y la Iglesia.

Recordamos del Catecismo: “Los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos. Testimonian esta responsabilidad ante todo por la creación de un hogar, donde la ternura, el perdón, el respeto, la fidelidad y el servicio desinteresado son norma. La familia es un lugar apropiado para la educación de las virtudes” (2223). Nuestro principal objetivo será capacitar a las familias para que progresen en el conocimiento de la fe. Este es el fundamento de todos nuestros esfuerzos en 2026.

También contaremos con nuestros catequistas y todos los responsables de transmitir la fe, y quienes desempeñan un papel vital en dotar a las futuras generaciones de fieles del conocimiento y del amor por la Iglesia. Todos necesitamos ser renovados y recordados de la gran sabiduría contenida en las enseñanzas de la Iglesia. Este año será una oportunidad para que todos profundicemos en esa sabiduría. Esta revitalización incluirá la formación de niños, jóvenes y adultos.

Estudios bíblicos parroquiales

San Jerónimo dijo una vez: “Desconocer las Escrituras es ignorar a Cristo”. Y nuestro Santo Padre, el Papa León XIV, dijo: “La mayor pobreza es no conocer a Dios”. ¿Cómo podemos preguntarnos qué haría Jesús en una situación si no conocemos bien la historia de su vida? Al invitar a los feligreses a ofrecerse como voluntarios y a involucrarse más en sus comunidades, pedimos que las parroquias designen a jóvenes de la comunidad para que organicen estudios bíblicos semanales, círculos de evangelización y catequesis, y que utilicen la tecnología para llevar la fe a otros jóvenes.

Un repaso del Catecismo

El Catecismo de la Iglesia Católica es un importante punto de referencia para los fieles, especialmente en lo que respecta a temas contemporáneos y controvertidos de nuestra sociedad moderna. Sirve como guía para formar nuestra conciencia y alinearla mejor con las enseñanzas prácticas y morales de la Iglesia.

Consta de cuatro partes: la Profesión de Fe, la Celebración del Ministerio Cristiano, la Vida en Cristo y la Oración Cristiana. ¡Tenemos la gran fortuna de acceder a las doctrinas centrales de nuestra fe reunidas en un solo lugar! La primera edición fue promulgada por San Juan Pablo II en 1992. Es un resumen de nuestras creencias, pero debe leerse a la luz de las Escrituras y las Tradiciones vivas de nuestra fe. Tanto con la Biblia como con el Catecismo, es importante invocar la guía y comprensión del Espíritu Santo.

Hoy en día, es más importante que nunca conocer bien el Catecismo. Con un enfoque holístico, podemos crecer como comunidad para unirnos en nuestras acciones públicas como institución de la Iglesia en la tierra. Sin él, nos enfrentaremos a las constantes dificultades de la división.

Invitando a otros a OICA

Muchos de nosotros tenemos amigos y familiares que no comparten nuestra fe. Cuando inevitablemente pregunten sobre nuestras creencias o expresen interés en aprender más, les animo a sugerirles amablemente que asistan a una clase de la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos (OICA) con ustedes. No les pidan que vayan solos: ¡vayan y aprendan con ellos!

OICA se fundó en 1965 durante el Concilio Vaticano II. El Magisterio de la Iglesia comprendió la importancia de revitalizar el catecumenado, que se había estancado en muchas parroquias y escuelas en la era moderna. En continuidad con la labor docente de la jerarquía eclesiástica y para enfatizar aún más el llamado universal a la santidad, los obispos de todo el mundo implementaron este modelo, que constituye un entorno altamente eficaz tanto para la evangelización como para el aprendizaje.

Todos los adultos conversos están obligados a asistir a este proceso y todos los católicos de cuna deberían asistirlo en algún momento de sus vidas para reforzar su conocimiento de las verdades profesadas del catolicismo.

Nuestros esfuerzos colectivos para participar en la vida parroquial, en programas educativos e invitar a otros a explorar la fe fortalecerán nuestra comunidad y la restaurarán bajo el reinado de Cristo. Juntos, mantengámonos firmes en nuestro compromiso de vivir el Evangelio, inspirándonos en las verdades eternas de nuestra fe y en el ejemplo perdurable de Cristo.

Los invito a todos a unirse a mí mientras continuamos juntos nuestro caminar por el Camino Fiel, la Via Fidelis.

En el amor de Cristo,

Excmo. Mons. Jacques Fabre-Jeune, CS

Obispo de Charleston