La gran misión de los arcángeles
El Catecismo de la Iglesia Católica responde a la pregunta ¿Quiénes son los ángeles? diciendo: “Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan ‘constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos’ (Mt 18, 10), son ‘agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra’ (Sal 103, 20)” (329).
El Catecismo de la Iglesia Católica responde a la pregunta ¿Quiénes son los ángeles? diciendo: “Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan ‘constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos’ (Mt 18, 10), son ‘agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra’ (Sal 103, 20)” (329).
Cuando se trata de los ángeles, la Iglesia sostiene que hay un gran número al servicio de Dios, los cuales tienen diferentes jerarquías conocidas como los nueve coros angélicos. Son seres con características puramente espirituales por ser incorpóreos, invisibles e inmortales.
Los seres humanos compartimos ciertas características con ellos; una de ellas es la inmortalidad, pues nuestra alma es eterna. También compartimos el hecho de ser criaturas personales, dotados de inteligencia y voluntad. Sin embargo, la inteligencia y la voluntad de los ángeles no están obstaculizadas por una naturaleza caída ni corpórea como la nuestra.
En la multitud de ángeles, cada uno tiene un nombre, pues su nombre revela la misión que tienen en el plan de salvación. Incluso en el libro de Tobit se menciona que hay siete arcángeles (12, 15). Sin embargo, la Iglesia sólo expone el nombre de los tres que aparecen en las Escrituras y nos restringe el hecho de averiguar los demás nombres, por las implicaciones espirituales que este ejercicio puede conllevar. Hay tres arcángeles conocidos por nosotros.
San Miguel
Su nombre significa “¿quién como Dios?”, pues al momento de enfrentarse con Satanás en la gran batalla, en lugar de confiar en sus propias fuerzas y capacidades dijo “¿Quién como Dios?”, reconociendo de ese modo que no hay nadie que se pueda comparar con el Señor. Es así como logró arrojar fuera al enemigo y a los espíritus inmundos.
San Juan Pablo II dijo: “Su nombre expresa sintéticamente la actitud esencial de los espíritus buenos … En ese nombre se halla expresada, pues, la elección salvífica”. Por eso, la misión de san Miguel es la de ser “el príncipe de la milicia celestial” y nuestro auxilio contra las asechanzas del mal.
San Gabriel
Su nombre significa “poder de Dios”, porque es el ángel que anunció dos embarazos que sólo fueron posibles por el poder de Dios: el de santa Isabel y el de la Virgen María.
San Juan Pablo II explicó que “su nombre significa ‘mi poder es Dios’ para decir que el culmen de la creación, es decir, la Encarnación, es el signo supremo del Padre omnipotente”. San Gabriel es el mensajero que nos permite conocer los designios de Dios y abandonarnos en su poder.
San Rafael
Su nombre significa “Dios cura”, porque es el ángel que sana no sólo de ataduras espirituales —como cuando liberó a Sara de la maldición de quedar viuda durante su noche de bodas—, sino también de males corporales al sanar la ceguera de Tobit, el padre de Tobías, quien se casó con Sara después de que ella fuera liberada de las maldiciones. San Rafael es el enviado para interceder por nuestra sanación y liberación.
Agradezcamos a Dios el hecho de tener a los ángeles como ayuda al momento de conocer y cumplir su plan en nuestras vidas. Descansemos en la verdad de que no estamos solos, porque contamos con poderosos mensajeros y servidores celestiales.
Cuando sintamos las acechanzas del maligno haciendo mella en nuestras labores y responsabilidades, cuando nos enfrentemos con situaciones en las que necesitamos del poder de Dios, o cuando precisemos de sanación y liberación, no dudemos en acudir a estos tres poderosos arcángeles, que tienen la misión de interceder por nosotros ante Dios.
Recuerden —mientras celebramos su fiesta el 29 de septiembre— que ellos son quienes están en presencia constante del Padre, viendo su rostro, y su intercesión por nosotros es trascendental. San Miguel, san Gabriel y san Rafael, rueguen por nosotros.
Cristina Umaña Sullivan es socióloga cultural que se ha dedicado a la evangelización durante más de diez años, con especialidad en Teología del Cuerpo: fitnessemotional@gmail.com.