| Por Jorge Villiamizar

Fe, comunidad y alabanza: El Congreso Católico transforma la Via Fidelis en acción

El pasado 25 y 26 de abril, el XII Congreso Católico de la Fe se llevó a cabo en el campus de Bishop England High School, en Daniel Island. Este encuentro, que se realiza anualmente, ofreció oportunidades de evangelización, adoración, confesión, oración, alabanza y la posibilidad de compartir en comunidad.

La temática del congreso fue tomada de la iniciativa pastoral Via Fidelis, “El Camino de los Fieles”, el plan pastoral del obispo Jacques Fabre-Jeune, CS, para la Diócesis de Charleston por los cinco años que se iniciaron en el 2025.

Evangelización y comunidad

Utilizando recursos como flores, lienzos, luz, sonido e imágenes y artefactos religiosos, más de 150 voluntarios —representantes de cuatro diferentes parroquias— transformaron los distintos espacios del colegio, fomentando así el espíritu de oración y contemplación. Los voluntarios del congreso, comunicándose entre sí con auriculares, crearon un fin de semana placentero y cómodo para la comunidad local y los asistentes en general.

Se levantó un escenario de primer nivel con sonido profesional y se dispusieron más de 400 sillas adicionales para aumentar la capacidad del gimnasio de Bishop England. También se organizó un espacio separado dentro del colegio para que jóvenes de todas las edades pudieran disfrutar del mensaje evangélico.

Entre cantantes, electricistas, cocineros, decoradores, organizadores y tantos otros oficios, el fin de semana fue una demostración de un cuerpo unido en propósito y en participación con Dios.

En consecuencia, más de 800 feligreses al día, de todas las edades, se beneficiaron de una experiencia inolvidable gracias a una programación de lujo que incluyó conciertos y charlas de personalidades internacionales como Sandy Caldera, Mari Pablo y el padre Pedro Núñez, del programa “Conozca Primero Su Fe Católica” de EWTN.

Relaciones reflejo del cosmos

Ser testigo de la intensa dinámica del congreso —una actividad llena de sonido, música, colores, baile, comida y movimiento, todo hecho con orden y propósito— es contemplar la esencia del cosmos, esa creación llena de una infinita cantidad de procesos, todos diferentes pero unidos en su alabanza a Dios. 

Los físicos que estudian el universo han empezado a pensar en una visión “relacionalista” del cosmos, en la cual no existe ninguna entidad verdaderamente “individual”, sino una red de interconexión completa, absoluta y determinante que entrelaza todo en un sistema infinitamente vinculado. Esta visión permite comprender la física cuántica mejor que un paradigma “atomista”, en el cual átomos individuales constituyen el universo. 

Es el mismo tipo de comprensión que permitió a Einstein conectar el tiempo y el espacio, dos fenómenos que parecen independientes pero que, en realidad, son inseparables. Y ese cosmos, en una microescala, es lo que se manifiesta durante la planeación, ejecución y celebración de un evento como el congreso. 

De la misma forma que el cosmos, nuestra Iglesia Católica es relacional. Esto significa que nada ni nadie puede entenderse a sí mismo, ni definirse, excepto en su relación con los demás. No hay otra opción: tiene que ser así, porque el ser humano y la creación son expresión creativa de un Dios que es relación y amor. 

Él se revela en el misterio de la unión eterna entre Padre, Hijo y Espíritu Santo. Toda su creación lleva esta marca relacional del Creador, de modo que la interdependencia es tan profunda que llega a convertirse en la esencia misma del “ser” como tal. 

Esperanza para el futuro

Nada sería la Iglesia sin esta dimensión relacional, y de una forma muy especial, el congreso es símbolo y actualización de la gran comunidad a la que pertenecemos y que nos ayuda a perseverar en el propósito de una vida en Cristo. 

Durante el congreso, entre las lágrimas de felicidad y de emoción, entre los momentos de perdón y gratitud, entre la unión de propósito y la oración, entre la humildad del trabajo y del servicio, el gran proyecto de la santa Iglesia se vuelve visible y tangible, y se fortalece para seguir obrando en nuestras comunidades.

De este congreso surgen nuevas propuestas de matrimonio, esperanzas renovadas para la lucha, nuevos proyectos de caridad y evangelización, nuevas oportunidades de perdón y nuevas fuentes de paciencia con los hijos. Los dogmas y las doctrinas de la Iglesia, las revelaciones de Dios, cobran sentido cuando se contemplan desde la perspectiva de las comunidades que se unen para encarnarse en su encuentro unas con otras. 

Conectar sin afanes, sin otra intención que la misma interacción, da sentido a la vida humana. En ello radica el éxito del congreso, que es como un gran shabat para ser y conectar.

Sandy Caldera realizó un hermoso concierto en la mañana del sábado, reafirmando así que: “la familia que ora unida, permanece unida… un mundo que reza es un mundo en paz”.

Familia, oración, unión, paz y perseverancia en la esperanza fueron temas clave durante este fin de semana. 

Oremos para que estos frutos se multipliquen en nuestras familias y comunidades eclesiales bajo el amparo del Espíritu Santo y la intercesión de María Santísima. Esperamos poder verlos a todos el próximo año para el XIII Congreso de la Fe, con el permiso de Dios.


Jorge Gomez Villamizar es director de alcance comunitario en Bishop England High School en Daniel Island. Envíele un correo electrónico a jvillamizar@behs.com.